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Límites, seguridad y confianza. Parte 2

10/09/2012

Ilustración del libro When you were a little baby por Mariana (1954)

Evidentemente hay una parte desagradable de lidear con una intensa respuesta negativa, pero también, la mayoría de las veces, la dificultad de aceptar las reacciones negativas tiene que ver con la respuesta de los papás. A veces es como si esperáramos demasiado de los niños y no entendemos su “malcomportamiento”. Es decir que, todo marcha bien mientras el niño esté en armonía y sintonía para cumplir sin problemas con las necesidades, deseos y exigencias de los padres.  Queremos que haga lo que le pedimos, que lo haga a nuestro ritmo y sin repelar. A veces a los adultos se nos olvida que los niños no son producto terminado, sino que, son eso, niños que están en pleno desarrollo. Están en un proceso continuo de prueba-error y toda su energía y sus conductas están enfocadas en el desarrollo, adquisición, conocimiento, control y dominio de sus propias capacidades y del mundo externo. Los papás entonces, deben ser la autoridad y la guía que los cuide y ayude para satisfacer sus necesidades básicas, regular su energía y conductas a través de límites, reglas, y comunicación honesta para que los niños puedan concentrarse en acercarse con confianza al mundo y conocer todo lo que les rodea. Pero no podemos esperar que esté siempre de acuerdo con las reglas o límites que establezcamos, no sería lo natural.

Hasta antes de los 5 años aproximadamente, los berrinches, la desobediencia y la rebeldía no son malas conductas ni reacciones personales contra los papás, sino, son conductas y manifestaciones de un niño en desarrollo que por un lado, carece de el lenguaje y herramientas necesarias para expresarse de manera más asertiva. Y por otro, se está independizando de sus padres y esto significa decir “no” constantemente a cualquier cosa que le ofrezcan, especialmente si es para limitar un impulso o deseo.

Educar, es un trabajo constante y demandante. Resulta difícil saber cuándo podemos darles más libertad y cuándo debemos escoger y tomar decisiones por los hijos. Pero se torna más difícil mientras los papás se autocalifiquen de manera negativa o se tomen personal (por eso la importancia del trabajo individual) cada vez que algo salga diferente a lo que planearon o esperaban y sobre todo, mientras no estén abiertos a tolerar las respuestas negativas de los pequeños.
Hay una rima en inglés, sobre los berrinches que dice “its not personal, its developmental” , significa que, los niños van a tener explosiones y berrinches, tienen derecho y libertad para hacerlo, es parte del crecimiento. Lo que no hay que perder de vista es que, cuando un niño está haciendo un berrinche, está comunicando algo, muy probablemente está descargando angustia o sea una descarga física/neurológica involuntaria y natural dentro de los primeros años de desarrollo del sistema nervioso. Los padres no deben reaccionar igual que él, es decir, con angustia, enojados, intolerantes o con miedo. Todo lo contrario, el hijo necesita que el padre sea un líder positivo, que lo pueda contener con objetividad, seguridad y calma. Es en ese momento de la rebelión, la desobediencia, el oposicionismo en dónde entra la guía, el límite, es decir, la educación, la enseñanza con aceptación del padre hacie el hijo.

Como ya vimos, los berrinches son inevitables y debemos tolerarlos hasta cierta edad. Aquí unos tips que pueden ayudar a enfrentar el momento con menos estrés:

1. Prevee: Si ya estás molestas o sientes que estás perdiendo la paciencia seguramente es porque estás dando mucho chance y opción. Antes de perder la calma o control, pon el límite de manera firme y segurda.
Se clara, concreta y constante: Permítete, tómate el tiempo de establecer cuales son las reglas de tu casa y familia. Los niños tienen que conocerlas y saber claramente cuales son estos acuerdos. La falta de constancia confunde, por lo que debes tu conocerlas bien e implementarlas con seguridad así funcionarán mejor.

2. Mantente segura y con confianza de tus decisiones.

3. Permite y acepta los sentimientos negativos que tenga el niño respecto a tí y al acto.

4. Valida y verbaliza: A los niños les gusta sentirse comprendidos, les ayuda saber que la personal adulta los entiende y los puede contener. Un papá inseguro, “emocional” y en descontrol los angustia más.

5. Ponte a su altura, haz contacto visual.

6. Explica con calma y tono de voz bajo: Estas _____________ y te pedí que no lo hagas, voy a ___________ (acto consecuancia, que estén relacionados).

7. No gritar ni perder el control.

8. No humillarlo: Si el niño ya perdió el control y está haciendo un berrinche intenso, es importante aislarlo, llevarlo a un lugar donde estén solos y explicarle que en ese estado es muy difícil que lo entiendas y que él te entienda, que cuando se calme puedem hablar.

9. No condicionar el amor: No hay nada peor que decirle al niño que si hace esto o no hace aquello, “mamá ya no los va a querer”. El niño debe saber que sin importar los berrinches, los errores, los malos comportamientos, nunca lo van a dejar de querer. Debe sentirse aceptado incondicionalmente y con la libertad de probar los límites para aprender, conocer y saber elegir para poder crecer y ser convertirse en un adulto autónomo.

10. Por último, no dudes en consultar un especialista si sientes que nada ha funcionado, que la edad de tu hijo no es proporcional a sus reacciones. ¡No hay nada de malo en pedir ayuda!

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