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“Efecto Mozart” ¿mito o realidad?

21/08/2012

El “Efecto Mozart” se refiere a los supuestos efectos positivos que puede producir a las personas escuchar las melodías del músico W.A. Mozart. Ha perdurado la creencia de que, estar expuestos y escuchar de manera frecuente música clásica, la de Mozart específicamente, estimula el desarrollo intelectual del bebé y niños durante la primera infancia.Hoy sabemos que tal vez ayuda a relajarnos o concentrarnos pero no necesariamente estímula de manera directa el desarrollo intelectual de los bebés.

Actualmente, Sam Wang, neurocientífico de la Universidad de Princeton, se ha dedicado a estudiar el desarrollo del cerebro humano. Respecto al efecto Mozart, Sam Wang recientemente publicó un artículo donde propone que, en lugar de exponer a los pequeños a la música clásica de una manera pasiva, lo que realmente va a beneficiar su desarrollo, y de manera directa, será, involucrarlos en la mayor parte de sus primeras experiencias de manera activa. Es decir, en este caso, en lugar de exclusivamente acercarlo a escuchar la música, será más efectivo que el niño aprenda a tocar algún instrumento.

Así que, según recientes estudios y reportes de los neurocientíficos que se dedican a investigar la manera de optimizar el desarrollo y funciones cerebrales, podemos estar claros en dos cosas: por un lado, al involucrar a los niños en sus primeras experiencias de manera activa les estamos dando herramientas para que al crecer sean adultos críticos, creativos, seguros, activos, con iniciativa y, por lo tanto, más preparados. Así, en en vez de “tocarles” música hay que darles instrumentos y objetos para que creen, jueguen y se acerquen a ella; en vez de ponerles videos, debemos proporcionarles los objetos para que imaginen e inventen sus propias imágenes, y en vez de resolver sus problemas podemos ofrecerles libros y experiencias para que ellos mismos encuentren las respuestas, o si no, por lo menos que encuentre más preguntas y soluciones que, tal vez, ni siquiera saben que están buscando. Es decir que, para prepararlos, fortalecer y estimular su desarrollo debemos, como adultos, proveerles del tiempo, el espacio y los medios esenciales para que puedan jugar, crear, experimentar, explorar, equivocarse, conocer, aprender y desarrollarse.

¿Cómo queremos que se desarrollen los niños? Los papás, en los primeros años de vida funcionan como unos “traductores”, son el vínculo entre el mundo interno del niño y la realidad. Es función de los padres ayudar al niño a organizar todos los estímulos que percibe, ponerlos en palabra y darles o ayudarlos a encontrarles un significado, es decir, ayudarlos a construír su mundo interno y conocer el externo, construírse e ir estructurandose. Y esto no es poco decir, no; una mamá le presta sus palabras y significados al niño desde pequeño cuando el bebé todavía no habla , por ejemplo, cuando lo tranquiliza mientras él llora asegurándole que tiene hambre y ya le darán de comer. Igualmente es mamá o papá quien le explica a un niño de 4 años que ya habla, que los mounstros no existen y debe poder dormir tranquilo en su habitación.

Así es que, hay que estar conscientes como padres que seremos, somos, ese puente o herramienta mediante el cual el niño tiene sus primeros acercamientos al mundo y a la vida. Recaerá en nuestras elecciones, palabras, mensajes y propios actos, que serán la guía del niño, en cómo él se acerque, explore, aprenda y se desarrolle. A través de lo que les digamos que pueden hacer o no, las explicaciones que les damos, los lugares a dónde los llevemos y los juguetes que les demos y juegos que juguemos que el niño aprenderá a tener un acercamiento activo o pasivo, con miedo o con seguridad, tolerante o intolerante, feliz o frustrado.

Tomemos más responsabilidad en la educación que deseamos transmitir a los niños: escuchar música clásica, no va a hacer que sean más listos los bebés y niños pero aprender o intentar  tocar uno o varios instrumentos, sí. Al igual que ver un video de los colores no hará que los niños aprendan a pintar ni ver videos de nadadores los enzeñará a nadar o le perderan el miedo al agua. ¿Qué y cómo queremos que se conozcan y aprendan los niños?.

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