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¿Cómo educar niños más felices?

08/08/2012

Cuando ví el documental Happy no fue la primera vez que escuché sobre ciertos hábitos que pueden ayudarnos a ser más felices. Tal vez se escucha como un cliché y, pues sí, todos queremos ser felices o más felices. Consciente o inconscientemente, la mayor parte de las elecciones que tomamos y metas que nos proponemos, están motivadas por el objetivo último que es, ser feliz. Aquí nos encontramos con un gran problema: la falsa creencia de que nuestra felicidad o nuestra capacidad de ser felices depende de las situaciones externas a nosotros. Y sí, definitivamente hay situaciones fuera de nuestro control que nos pueden hacer sentir más contentos o más tristes, emocionados o enojados pero es sólo eso, el hacernos momentaneamente. La verdadera capacidad para encontrar la felicidad está en nuestro interior.

La búsqueda de felicidad, se ha vuelto un tema popular (curso número uno en la Universidad Harvard) y el objeto de muchos estudios científicos. Con todo lo que está sucediendo en el mundo, no es de sorprenderese la tendencia a buscar, cada vez con mayor fuerza, aquellas actividades que nos hagan sentir bien, que nos proporcionen calma y una sensación de bien estar. Probablemente cuando yo era más chica y la vida  se percibía “menos complicada”, no se le daba (conscientemente) tanta importancia a dicha búsqueda o se daba por hecho, todos éramosdebíamos ser felices sin la necesidad de hacer un mayor esfuerzo. O eso creíamos.

Pero ahora sabemos, como lo expresa el documental y miles de artículos científicos publicados que, el poder de aumentar o mejorar la capacidad de ser felices es interno. La capacidad de ser feliz es, podría decirse, como un músculo y está en nosotros ejercitarlo, ponerlo en uso, maximizarlo y cuidarlo. Esto es algo que ahora sabemos gracias a tantos estudios, cursos, artículos, etc. Ahora hay que aprender a aplicar la teoría en nuestra vida diaria y enseñar a los niños desde lo más temprano posible para que crezcan con el hábito y puedan encontrar la manera de sentirse felices a pesar de las situaciones externas, ya sea universales o individuales.

Si ayudamos a los niños a estar conscientes y a integrar ciertos hábitos y conductas a su vida diaria, estaremos ayudando a formar adultos más felices y responsables de su propio bien estar. Y estos habitos son:

1. Agradecer: Hacer un momento al día para mencionar todo por lo que puede estar agradecido, desde lo más profundo hasta lo más simple. Puede ser antes de dormirse, o mientras van en el coche, a la hora del baño, etc. El objetivo es crear el hábito de fijarse en todas las cosas buenas que sí suceden en su vida, desde que tiene casa, familia, comida, hasta el juego que le divirtió durante el recreo, el postre que comió que le gusta mucho, etc.

2. Espiritualidad: Se ha demostrado que los niños que entienden que su vida tiene un valor y un sentido, y que desarrollan vínculo profundos y positivos a su alrededor (ambas características son indicadores de espiritualidad), son más felices. El hecho de contar con un sistema de creencias , sin importar qué religión practiquen, al cual acudir para encontrar fortaleza o confort, genera en el niño una sensación de pertenencia y seguridad. Rezar, meditar, seguir ritos y tradiciones son actividades mediante las cuales se puede desarrollar una vida espiritual.

3. Generosidad: Las expresiones de bondad, compasión y empatía pueden ayudar a desarrollar un sentido a la vida y una sensación de felicidad. Hay que promover y buscar la oportunidad para que nuestros hijos, desde pequeños sean voluntarios en programas, sean autores o testigos de actos altruístas y aprendan a ser generosos en sus sentimietnos, tiempo, biene materiales y espirituales. El que sabe dar, sabe recibir.

3. Promover relaciones afectivas con amigos y familiares: Esta comprobado que la cercanía con los seres queridos son una fuente de satisfacción y felicidad. Relaciones sociales positivas durante la infancia y adolescencia son un factor importante para desarrollar un sentimiento de bien estar. Así que, organizar “play-dates”, las fiestas infantiles, las visitas a los abuelos, tíos y primos, son más allá que meramente un acto social o compromiso.

4. Actividad física: El ejercicio, el ritmo, no sólo optimiza funciones hormonales y físicas de los niños, además libera endorfinas y dopamina creando una sensación de bien estar y felicidad.

5. Retos: Cada situación o habilidad nueva que debe desarrollar o enfrentarse el niño, es una oportunidad para fortalecer su autoestima. La sensación de satisfacción que experimenta un niño al haberse enfrentado y dominado una situación nueva es algo que le genera confianza y seguridad  en sí mismo para enfrentar cualquier obstáculo que la vida le presente. Estos retos implican desde alcanzar y tomar un objeto o juguete sin ayuda hasta un cambio de escuela, salón o actividad física.

Lo más importante es que si nosotros, los adultos, las mamás y los papás no vamos implementando estos pequeños hábitos en nuestra vida, no podremos transmitirlos a nuestros hijos. Muy importante es no olvidarnos que otra manera en que los niños perciben la felicidad es a través de sus padres, principalmente de sus madres. Así que es importante desarrollar nuestra propia capacidad de ser felices para educar niños responsables de su propia capacidad y búsqueda de felicidad.

Publicado por: SCR

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